Limpieza de cutis profunda paso a paso. Parte I

Limpieza de cutis profunda paso a paso. Parte I

Para lucir una cara fresca y radiante, es clave mantener una buena higiene del rostro. Recomendaciones para restarle años al cutis.

Contaminación, smog, maquillajes, tabaco, estrés, exceso de alcohol, café y alimentos grasosos son algunos de los factores que poco a poco le van restando vitalidad, elasticidad y salud a nuestra piel. Pero nada de enloquecer porque hay una solución. Una limpieza de cutis profunda es el remedio perfecto para devolverle la frescura y mantener el rostro luminoso.

Limpieza de cutis casera paso a paso

Darte cuenta cuándo es el momento de una limpieza facial profunda es fácil. Algunas señales que indican que tu piel necesita urgente que le prestes atención:

Aparición de puntos negros o granitos.

Piel con tono apagado y sin brillo.

Piel porosa y áspera.

Piel más grasa de lo normal.

Si sentís tu cara con alguna de estas características, una buena higiene será la clave para eliminar toxinas, impurezas, reducir el acné y los puntos negros.

Preparación previa: cuál es tu tipo de piel

Las pieles no son todas iguales: van cambiando según la edad, la alimentación, las hormonas o el momento particular que estemos pasando. Por esta razón, los tratamientos deben adecuarse a cada necesidad y usando productos cosméticos específicos para cada tipo de cutis. La primera recomendación siempre es intentar que las cremas y tónicos que usemos sean hipoalergénicos y, en lo posible, que sean de calidad. No es bueno correr riesgos con la piel del rostro. Lo segundo es tener claro tu tipo de piel (más adelante te contamos cuáles son) y contar con productos específicos. Si tenés piel seca, por ejemplo, no es recomendable usar cremas o lociones de limpieza para piel grasa.

Ahora sí, es hora de comenzar con el paso a paso:

Limpiar la piel: lo primero que tenés que hacer es limpiar los restos de maquillaje y la suciedad superficial del rostro. Para ello, podés usar jabón de cara específico para tu tipo de piel o una loción limpiadora.

Abrir los poros: para que los productos penetren correctamente, tenés que abrir los poros de tu rostro con vapor de agua. Es la mejor manera de simplificar la extracción de puntos negros e impurezas, haciendo que la piel se vuelva más suave y manipulable. Primero, tenés que calentar agua en una olla mediana. Una vez que rompe hervor, apagá el fuego y llevá el recipiente a donde estés haciendo el tratamiento. Ponete una toalla en la cabeza, acercá tu rostro al agua (no tanto porque podés quemarte) y dejá que el vapor se sienta en tu cara. Mantené esa exposición por unos 5 a 7 minutos.

Exfoliación: con un suave masaje circular, sin ejercer mucha presión, aplicá un producto exfoliante en tu rostro. Podés emplear más fuerza en la zona de la frente, pera y nariz. Las cremas para exfoliación contienen gránulos o microesferas que al frotarlas en la piel, remueven la capa más superficial y ayudan a extraer células muertas, granitos y puntos negros.

Extraer puntos negros y granitos: para este cuarto paso, hay que tener más cuidado. Al estar los poros abiertos, todo lo que uses tiene que estar bien higienizado para que no haya riesgo de infecciones. Los requisitos son: manos bien limpias y el uso de gasas o algodones impecables.

Masajear y aplicar mascarilla calmante: existen muchas mascarillas diferentes y cada una tiene función y propiedades particulares. Hay antiarrugas, para piel grasa, hidratantes, anti manchas o para pieles secas. Tu elección va a depender del tipo de piel y la necesidad del momento pero asegurate de comprar una con propiedades calmantes y bactericidas, que además ayude a desinflamar. Colocá la mascarilla y esperá unos 10 minutos recostada o sentada intentando relajarte.

Cerrar los poros: cuando termines de lavarte bien la cara, hay que cerrar los poros con un tónico. Hay tónicos para piel seca y sensible, libres de alcohol y aceites, con ácido hialurónico y más. Son muchas las opciones: elegí la que más te convenga y aplicala con un algodón sobre todas las zonas tratadas.

Hidratación: para prevenir el envejecimiento de la piel, es necesaria una buena hidratación. La elección de la crema va a depender de tu tipo de piel y del momento del día en que te realices el tratamiento. Este paso es muy importante porque favorece la elasticidad de la piel y el mantenimiento de un cutis con aspecto joven y sano.

Cada cuánto hay que hacerse una limpieza

La recomendación de los dermatólogos es realizar una limpieza casera una vez al mes. Sin embargo, si sos fumador, quizá sea mejor que aumentes esa frecuencia porque el humo tapa los poros y la nicotina hace que la piel se vea más amarillenta. Además de los tratamientos que te realices en casa, podés hacerte limpiezas profundas en algún centro profesional 2 o 3 veces al año, lo que te ayudará a mejorar aún más es aspecto de tu rostro.

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