Agustina Soler: “monté este espectáculo porque esa carta merecía salir del cajón”

Agustina Soler: “monté este espectáculo porque esa carta merecía salir del cajón”

Agustina Soler es Licenciada en Dirección Escénica y Profesora de Artes del Teatro, actriz y directora de Foràneo, una obra que cuenta la historia de vida de su abuelo inmigrante, que llegó a Argentina en barco en 1947.

La obra Foràneo se presenta todos los domingos a las 20 horas, a partir del 1º de septiembre, en el Brío Teatro. Martín Elías Costa representa a José, un inmigrante catalán que luego de 50 años de vivir en Argentina decide escribirle una carta a su primo Fermín que vive en Igualada, España. En esta carta relata su infancia en Igualada, la guerra civil, el viaje en barco hacia la Argentina, su afincamiento en Tucumán, la llegada del amor. Mujeres Divinas dialogó con su directora, quien nos cuenta detalles de la obra, de la puesta en escena y de los sentimientos puestos en juego.

¿Cómo surge la idea de contar la historia de tu abuelo?

En realidad no fue tanto una idea sino más bien una revelación. Mi compañero y dramaturgo de la obra, Iñaki Aragón, quería escribir una novela gráfica basada en la vida de distintos abuelos o abuelas, y le hizo una entrevista a mi abuelo. Allí mi abuelo le dio una carta que le escribió en 1999 a su primo Fermín, que vive en Igualada un municipio de Barcelona, donde contaba su vida: su infancia en Cataluña, la guerra civil, el viaje en barco, la llegada a Buenos Aires, el afincamiento en Tucumán, su trabajo, su familia. Iñaki apenas tuvo este material me lo entregó, porque además de tener una gran potencia narrativa, estaba escrito con metáforas que embellecían mucho el texto. Una vez que leí el material me pareció que era posible llevarlo a la escena y hacer un unipersonal. Allí empezó este proceso.

¿Cómo fue la conexión entre vos y el autor para poner en escena el libreto?

Si bien gracias a Iñaki pude conocer este material, él se incorporó al proceso cuando ya estaban avanzados los ensayos. Primero empezamos ensayando con el actor, Martín Elías Costa. Pero tuvimos muchas dificultades para elegir qué sacar del texto, ya que la lectura de la carta llevaba más de dos horas. Necesitábamos a alguien que tuviera objetividad sobre el material y que cortara las cosas que no hacían avanzar al relato, por más que fueran lindas. Fue ahí que ingresó Iñaki, y en poco tiempo nos devolvió un texto sólido que nos permitía concentrarnos en otros aspectos de la puesta.

¿Cómo elegiste el actor para representarlo y qué características debía tener?

Cuando leí el texto no pude pensar en otro actor. Elegí a Martín Elías Costa por varios motivos: primero y más importante, porque es un muy buen actor y sabía que podía llevar a cabo un unipersonal con organicidad, llenando al texto de imágenes que ayuden al público a acompañarlo en este relato. Lo elegí también porque ya había trabajado en otras obras con él y es un actor muy paciente y comprometido con los procesos de trabajo, sabía que este iba a ser un proceso intenso y no iba a soportar un actor ansioso por estrenar. Por último lo elegí porque es físico y sentía un punto de contacto fuerte con los saberes de mi abuelo. De hecho, ese conocimiento sobre la física de Martín nos fue de suma importancia en el armado de la escenografía, ya que fue realizada por nosotros dos.

¿Cómo tomó tu abuelo la idea de contar su historia en una obra de teatro y qué significa para vos contar esta historia?

Yo creo que le da un poco de vergüenza que ponga en escena su vida, porque fue algo que nunca hablamos a calzón quitado. Pero para su cumpleaños número 90, llevamos la obra a Tucumán, aún antes de haberla estrenado. Ahí yo le advertí que la obra trataba momentos felices de su vida y los tristes también (creí que podía ser fuerte para él cumplir 90 años y ver un reconto de su vida) y me dijo “mirá, la vida es como un plato de comida, lo rico lo comes con gusto y lo feo lo pasas con agua”. Por este modo de pensar es para mí importante rendir un homenaje a mi abuelo. Él es un hombre que hoy, con 90 años, trabaja en su taller, desde la mañana a la noche, un hombre que sigue diseñando inventos nuevos, lo que lo lleva a estar siempre en proceso de aprendizaje de nuevas tecnologías. Esa apuesta por avanzar me parece loable y espero que a mí los 90 me encuentren con esa pulsión de vida. Pero también monté este espectáculo porque la carta en la cual nos basamos me parecía un texto bello y con potencia escénica, merecía salir del cajón.

¿Qué se lleva el público?

La inmigración es un tema que atraviesa a este país, muchos y muchas de nosotras tenemos antepasados que bajaron de los barcos y es difícil no sentirse interpelado por esta historia. La gente muchas veces sale de ver la obra contándome historias de sus propios familiares y me parece increíble que esta obra permita valorar los mitos personales. También este espectáculo lleva a reflexionar cuál es el lugar que le damos como sociedad al inmigrante hoy, siendo que fueron nuestros antepasados quienes pasaron por situaciones similares que hoy puede vivir un inmigrante boliviano o peruano. Eso desde el punto de vista del contenido de la obra.

Pero el espectáculo tiene otra pata importante que es el trabajo sobre la escenografía, ésta evoca al taller de mi abuelo y el actor, durante su relato, va armando mecanismos (con luces, pesos, planos inclinados) que pone en funcionamiento. El público queda encantado por este espacio que, desde lo analógico, tiene un trabajo detallado con los objetos, que producen, por momentos, una suerte de magia.

Saliendo un poco de Foràneo, ¿qué otras obras has dirigido?

La primera obra que dirigí fue “Medeamaterial” de Heiner Müller también en El Brío Teatro. Después monté “Las Buenas Muertes o paupérrimo desenlace mortal de las lituanas” del dramaturgo uruguayo, Gabriel Calderón. Con este espectáculo me gradué de la Licenciatura en Dirección Escénica de la Universidad Nacional de Artes (U.N.A.) y fue estrenado en Delborde, espacio teatral. Estrené también un espectáculo infantil, “Abran Cancha que aquí viene Don Quijote de la Mancha”, espectáculo que co-dirigí con Gonzalo Facundo López y que se montó en numerosos espacios de capital federal y Gran Buenos Aires. Y este, “Foràneo”, es mi cuarto espectáculo.

Sobre Agustina Soler

Es Licenciada en Dirección Escénica y Profesora de Artes del Teatro, ambas carreras de la Universidad Nacional de Las Artes (U.N.A). Como actriz se formó con Claudio Quintero, Fabiana Mozota, NaylaPosse, Marcelo Savignone y Román Podolsky entre otros. Como actriz se desempeñó en el espectáculo “M.S.U (Movimientos sin utilidad)” con dirección de Román Podolsky. Fue asistente de dirección en “El legado de Caín” dirigido por Claudio Quinteros; “Espejos hacia atrás” de Ariel Barchiló y “Medea del Olimar” de Mariana Percovich, ambas con dirección de Román Podolsky. Como docente de teatro me desempeño en diversas escuelas y talleres de la Provincia de Buenos Aires y CABA y actualmente es Ayudante de Cátedra de “Dirección escénica IV – Cat. Román Podolsky” en la U.N.A y coordina el curso de extensión universitaria “Taller de Iniciación a la Dirección Teatral”.

Sobre la obra:

Actúa: Martín Elias Costa

Iluminación: Eduardo Maggiolo

Escenografía: Martín Elías Costa – Agustina Soler

Maquillaje: Romina Grande /

Prensa & Difusión: Nahuel Saa

Dramaturgia: Iñaki Aragón

Dirección: Agustina Soler

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