Ana Contreras: un músico se hace más de la disciplina que del talento

Ana Contreras: un músico se hace más de la disciplina que del talento

Ana es músico-compositora y gestora cultural. Nació en Santiago, Chile y hace 11 años vive en Paraná, lugar que hoy sigue eligiendo para vivir.

En Chile estudió licenciatura y profesorado en Educación Musical con Especialización en voz, una vez en Argentina realizó un posgrado en Gestión Cultural y ahora está cursando una Maestría en Educación Artística en Rosario.

Llegó a la Argentina a los 26 años acompañando al padre de su hijo Eliu, hasta ese momento el único, después llegó Antu, hoy ya tienen 14 y 8 años respectivamente. Su vocación por la música y el canto vienen desde pequeña. En una charla de café, Ana nos cuenta cómo fue su llegada al país, las posibilidades y dificultades de vivir de la música y porque hoy elige Argentina para vivir.

¿Cuándo y cómo comenzó tu carrera musical?

Estoy vinculada a la actividad musical desde muy chiquita, desde los 5 o 6 años ya participaba en festivales en Chile, vinculados en ese momento a la Iglesia. No sé en qué minuto empieza una carrera, en la secundaria ya era parte de agrupaciones folklóricas, a los 18 años entré a la Universidad a estudiar música, donde también fui parte de agrupaciones y actividades, desde los 20 años que doy clases de canto. Después musicalmente hablando diría que hay un antes y un después hace dos años y medio o tres, cuando me fui a hacer un posgrado de didáctica en el canto a Buenos Aires y ahí hice un click muy fuerte, empecé devuelta algo que tenía en stand by. Hasta antes de separarme no podía hacer muchas cosas con mi vida artística, pero a partir de ese minuto es como que se hace un quiebre, retomo la composición que la había dejado de lado, empiezo a viajar y a tocar.

¿Y cuál es tu actividad principal?

En este momento estoy ejerciendo mucho la actividad musical, estoy tocando bastante, profesionalmente trabajo como docente en las carreras de canto de la UADER, soy docente del programa Coros y Orquestas Infantiles de la provincia de Entre Ríos y soy la directora legal del Festival Internacional “Sonamos Latinoamerica” en Entre Ríos. Es un festival que está en un montón de países del mundo y yo estoy a cargo de esta sede desde hace 5 años.

¿Cuál es tu estilo musical?

Estoy trabajando en varios ámbitos, puntualmente tengo un trío de mujeres con Claudina Knopp y Ernestina Serra con las que hacemos ensamble de piano, flauta, voz y algunas percusiones menores. Hacemos folklore latinoamericano, sobre todo composiciones mías, en géneros como vals peruano, pasaje venezolano, cuecas, tonada, zamba, milonga, blues, todo bien latinoamericano. Después tengo un quinteto de jazz donde yo soy voz, y están José Luis Vigiano y Federico Sgarbanti en percusión, Gabriel De Pedro en el piano, Lucas Cantarutti en la trompeta y Cristian Bibel en el contrabajo. Además participo como una de las cantantes de la Asociación Litoraleña de Blues.

¿Por qué elegiste Argentina y, particularmente, por qué Paraná?

La verdad que no fue una elección sino que, en aquel momento, el padre de mis hijos se vino a estudiar con Eduardo Isaac y eso generó la necesidad de acompañarlo. Tres meses después que él, nos vinimos con nuestro hijo. Esa es la principal causa, y yo me fui quedando y enamorando de la ciudad y fui echando raíces. Me empezó a ir bien como profesora de canto, empaticé mucho con la idiosincrasia, con el tipo de vida. Yo vengo de una capital y acá fue bajar diez cambios. A mí me vino bien, calidad de vida, moverme en bicicleta, ir al río, porque la locura de Santiago me tenía muy agotada.

¿Pensás quedarte en Paraná o sos de las personas que le gusta llevar la música por el mundo?

Me gusta andar, pero uno siempre tiene un ancla, un lugar, yo creo que ya definí que éste es mi lugar y desde acá me muevo. El año pasado también viaje mucho, estuve en Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y en Brasil. Esos viajes arrancaron en el verano de 2018 y estuve un par de meses girando por Latinoamérica. Tuve una invitación a México también pero no fuimos porque los músicos no podían. Este año también tengo una invitación para dar clases en una Universidad de Quito, en Ecuador y ahora voy de gira a Bélgica, España y Francia.

¿Qué significa la música para vos?

Hoy por hoy la música es todo. Por ahí lo charlo con los chicos de la escuela, los niños del coro, y cuando digo que yo trabajo haciendo música, a veces no me creen. Para mucha gente todavía es difícil de comprender que se pueda vivir de la música, y no en el circuito comercial que es lo que la mayoría esperaría. Más allá de que está la docencia como pata firme, es la docencia de la música. Yo no hago otra cosa que dar clases de canto y tocar. Incluso las actividades que hago con mis hijos están relacionadas a la música, mi hijo estudia piano, con 14 años estrenó con la Orquesta de Niños como pianista. La chiquita también va a la escuela de música, estaba haciendo violín y ahora flauta. Y también va conmigo a los coros infantiles. Acá no hay abuelos que los cuiden así que van al trabajo conmigo. Están acostumbrados desde pequeños. El estudio está en mi casa entonces yo estoy dando clases y ellos circulan por ahí. Me han acompañado cuando es necesario, tanto a conciertos como a viajes, a tocar a otros lados.

¿Extrañás Chile?

Si extraño un montón de cosas de Chile, pero no lo suficiente como para volverme a vivir allá. Pero voy seguido, uno vez al año, y me quedo un mes. Porque en realidad lo que extraño de Chile es a la familia, la gente querida, que eso lo voy a extrañar en cualquier lugar del mundo donde esté, y dentro de todo este es un viaje corto. Cuando voy lo primero que hago es visitar los museos, los barrios, los bares donde iba siempre, que tienen una carga de recuerdos importantes. Me vine a los 26 años.

¿A la hora de componer qué viene primero: la letra o la música?

No hay un formato fijo, va rotando. En general, los disparadores ocurren en cualquier minuto, manejando, remando me pasa mucho, yo hago canotaje.

¿Y qué haces en ese momento? ¿parás, escribís, te grabás?

Lo que nace es la idea, por ejemplo, la idea melódica y algún texto pequeño que tiene un sentido. Ese sentido puede ser hablar del volar de un ave, entonces se arma texto pequeño que, mientras voy remando, lo reviso dos o tres veces, y no es que ahí terminó la composición sino que ahí nace la idea. Trato de reafirmar la idea, uso mucho el celular para eso, la grabo. La idea tiene que ver con una enunciación melódica y rítmica, un contexto de letras que ya me fija de que se va a tratar, y ahí sí una vez que ya lo tengo procesado llego a casa, me siento al piano y ahí proceso y trabajo.

¿Tocás piano y guitarra?

Guitarra apenas rasco, no me gusta la guitarra. Mi ex es guitarrista, es muy bueno con la guitarra y me acostumbré a qué me acompañara siempre, estudié guitarra en la universidad pero no me gusta. Lo que más toco es piano, instrumentos de percusión, todo acompañamiento, porque mi instrumento de estudio es el canto, la voz. Pero me puedo acompañar con percusión, ahora estoy tocando bastante el cuatro, que es un instrumento nacional de Venezuela, lo traje justamente en mi viaje por Latinoamérica, pero mi instrumento de estudio es la voz. En casa con lo que más trabajo es con el piano, que acompaño a mis alumnos.

¿Cuáles fueron, o son, las mayores dificultades con las que te encontraste en tu proceso musical?

Se podría decir que la relación de pareja, dice entre risas. Fue muy complejo. El hizo una carrera musical que yo decidí apoyar voluntariamente. Terminó de estudiar, después empezó a viajar y nunca había tiempo para mis proyectos. Él siempre me decía, pero dale yo te apoyo, pero la realidad era que si alguien me invitaba a tocar yo tenía que ir con dos hijos a cuestas, siempre andaba corriendo con dos niños, siempre llegaba tarde. Entonces esa era la principal dificultad musical, que no había un otro para ayudar. El que no existiera un compañero que acompañe ese proceso musical era complejo.

Y después de la separación

Grabé el disco y ahora estoy con dos proyectos de grabación de discos, con el quinteto de jazz y con el trío que también quiere grabar. Estoy con viajes a full, haciéndome cargo de un montón de cosas, y si yo me remonto a cuando empezó, es cuando me separé. Es así de concreto.

¿Cómo ves las posibilidades de crecimiento en la ciudad?

La realidad musical de Paraná en este momento, y desde hace varios años, está compleja. Respecto, por ejemplo, a la apertura de espacios, porque son pocos en comparación con la cantidad de músicos que hay, estamos todos peleando por lugares donde nos es ideal tocar. Espacios contenidos, donde no nos estafan por decirlo de alguna manera, que es la Casa de la Cultura y la Vieja Usina, que tienen sonido, iluminación, hay gente preparada para ayudarte con eso, el porcentaje que te piden por el uso de sala es básicamente para pagar Sadaic no para la sala en sí. Es muy amigable trabajar en estos dos lugares, la gente que trabaja ahí es muy copada. Pero somos un montón para esos espacios. Después si pensamos en otros sitios como los municipales están prácticamente en el abandono, el Juan L. Ortíz ha ido remontando un poco pero estuvo mucho tiempo cerrado, se le estropearon equipos de sonidos carísimos. El teatro directamente no tenemos acceso los artistas de Paraná. Y después nos pasamos a la gestión privada.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera emprender un proyecto musical así como lo hiciste vos?

Primero no postergarte, tener un equilibrio y claridad de los pasos que uno va a dar y hacia los lugares donde quiere caminar. No para que las cosas no ocurran sino precisamente para ordenarlas y que ese proceso sea correcto y concreto. Yo digo a veces uno por la emoción adelanta ciertos procesos y termina frustrado en que eso no ocurre. Un equilibrio entre la pasión, no renunciar, trabajar. Hay una cosa importante para entender y es que un músico se hace más que del talento de la disciplina. Total y completamente es disciplina, no todos nacemos bajo la iluminación de la quinta luna, yo no lo considero en mi caso. Para mí ha sido todo sentarme a estudiar, sentarme a trabajar, poner un objetivo y no renunciar. Y siento que eso es el mayor salvavidas, es disciplina, es constancia. Es tener claro lo que uno quiere y no renunciar en el camino. Yo estoy todo el día escribiendo y gestionando proyectos, tengo una pizarra enorme con cierres de convocatorias, fechas de presentación, entregas, porque eso es lo que me ayuda a poder viajar. Entonces tengo que estar constantemente atenta a esas cosas que son extras a sentarme a planificar, a ver la clase, a corregir exámenes, ensayar para un concierto, tengo que estar atenta a muchas cosas y eso es todo orden y disciplina. A mí me funciona así y no renuncio fácilmente.

¿Cómo nos ves a los argentinos en comparación con los chilenos?

Al argentino se le nota muchísimo la influencia europea, ya de vista me pareció cuando recién vine que eran todos rubios. En general, después me acostumbré. En Chile somos más criollos y la presencia europea vino más por España, y desde la idiosincrasia lo noto en que son mucho más tanos, más sanguíneos, el chileno es más callado y mucho más conservador. Por ahí a beneficio es más moderado en sus acciones, el argentino si tiene que pelear porque le pagaron la mitad del sueldo y capaz son cuatro o cinco personas y te cortan la calle. A mí me gusta mucho eso, de cómo defienden sus derechos laborales, de cómo hay cosas que están súper instauradas y que en esta mezcla de ser sanguíneos van y lo dicen. También por una línea política que lleva Chile hace muchos años tienen un consumismo que a mí me patea el hígado. Eso es algo que no me gusta, esos lineamientos donde el chileno promedio, está convencido de que está bien pagar una educación privada porque es mejor. En vez de salir a defender la educación pública.

Discos: Aitué, que significa tierra amada en mapuche. Y hay en proyección otros dos.

Vídeos: tengo un canal de youtube: Ana Contreras Rodríguez y ahí hay varios vídeos subidos tanto del quinteto de jazz como de los proyectos de música latinoamericana, un vídeo del disco.

Facebook: Ana Contreras

 

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    Jose barbosa
    25 junio, 2019, 9:38 am

    Excelente nota realizada. A esta gran.artista y formadora

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