Andrea Montero, cuando verse bien es una cuestión de salud

Andrea Montero, cuando verse bien es una cuestión de salud

Los pacientes oncológicos sufren consecuencias físicas a causas de los tratamientos. Caída de cabellos, daños en la piel, las uñas y las manos son algunas de ellas. Andrea Montero es cosmiatra y se especializa en asesorarlos para que se vean mejor. Andrea Montero es graduada en cosmiatría universitaria, egresada de la Facultad de Ciencias Médicas

Los pacientes oncológicos sufren consecuencias físicas a causas de los tratamientos. Caída de cabellos, daños en la piel, las uñas y las manos son algunas de ellas. Andrea Montero es cosmiatra y se especializa en asesorarlos para que se vean mejor.

Andrea Montero es graduada en cosmiatría universitaria, egresada de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Litoral. Su especialidad no es común: se capacitó para asesorar, asistir y acompañar a pacientes oncológicos para que puedan sobrellevar sus tratamientos con mayor facilidad y morigerando las consecuencias que sufren en su aspecto físico.

No es un detalle menor, ya que la autoestima y el ánimo suele decaer a partir de ciertos deterioros que se producen como la caída del cabello o los daños en la piel.

El impacto y los cambios que produce esta enfermedad se manifiestan a dos niveles: físico, con reacciones como la alopecia, la hiperpigmentación o las irritaciones cutáneas, entre otras, pero lo más importante es el impacto psicológico en el paciente, tanto a nivel personal y emocional como de cara a su entorno familiar y laboral, por ejemplo.

Los objetivos prioritarios se centran en minimizar el cambio del paciente para que éste se reconozca a sí mismo, en mantener su autoestima respecto a su cambio físico y en evitar el rechazo y compasión social respecto a la enfermedad.

El cabello, justamente, así como la piel y las uñas, se ven afectadas por los tratamientos que combaten el cáncer, por lo que la enfermedad también cala hondo en la autovaloración estética que hace cada paciente.

Sin antecedentes

Cuando se recibió lo hizo con una tesis final basada en la cosmetología oncológica, lo que no le resultó sencillo ya que no hay demasiados antecedentes en el país.

“Me recibí en Santa Fe, en la UNL e hice mi tesis final basada en cosmetología oncológica, que acá en Argentina no hay nada, salvo una fundación y una ONG. Últimamente se está desarrollando un poco más. Está muy difundida en España, todos los apoyos bibliográficos me mandaron de afuera”, contó en diálogo con Mujeres Divinas.

¿Cuál es la función del cosmiatra oncológico?

La función de la cosmiatra universitaria es acompañar al paciente en las distintas etapas. Es un apoyo que les brindamos, les enseñamos tips, maquillajes terapéuticos. Con eso se logra que el paciente tenga una mejor autoestima, y pueda llevar la enfermedad día a día. No diagnosticamos, solo vamos acompañando.

¿En qué etapa intervienen?

Nosotros podemos intervenir antes del tratamiento oncológico, durante y posteriormente. Durante los tratamientos se daña mucho la piel, se puede hacer una intervención pretratamiento oncológico, durante y posteriormente, pero eso siempre tiene que estar avalado por el médico oncólogo de cada paciente.

¿Los médicos deben derivar al paciente?

Los pacientes llegan por derivación médica. En Paraná nadie está haciendo nada, y yo quiero empezar acá. En Entre Ríos es una de las provincias con mayor cantidad de casos oncológicos por eso es muy importante. También se puede capacitar a otras cosmiatras para que también hagan lo mismo.

¿Por qué no se hace en Entre Ríos?

Yo hablé con un médico oncólogo, pero no tuve respuestas. Pero cuando uno abra la puerta los otros lo van a hacer y será más difundido.

¿Son tratamientos caros?

Los tratamientos no son caros. Antes estaba el tabú que al paciente oncológico no se lo podía tocar. Ahora no es así. Se le pueden hacer terapias holísticas, tratamientos corporales, se pueden hacer muchas cosas que antes no se permitían. Se le puede ayudar mucho a sobrellevar la caída del pelo, o las consecuencias en las cejas, las uñas, las manos. Se puede ayudar y enseñar a que lo hagan ellos también.

¿Es para todo tipo de paciente?

Es tanto para varones como mujeres, de cualquier edad. Las mujeres son más coquetas y les afecta más la caída del pelo, quieren verse mejor. En eso los ayudamos, le enseñamos algunos trucos para verse mejor, tips de belleza, cómo vestirse. Hay turbantes con telas más largas que asemejan el pelo. Es muy importante para afrontar el día a día porque hay muchos pacientes que siguen trabajando.

¿Cuáles son tus proyectos?

Si todo va bien, voy a empezar a trabajar en Santa Fe, con un equipo.

Tengo pacientes oncológicos que han venido por su cuenta. Me dicen vos me enseñás sobre cuidados más que mi médico. Ellos tienen muchos pacientes y por eso muchas veces no se ocupan de esas cosas.

Cosmiatría y comestología

Se puede definir a la cosmiatría como la profesión, ciencia y arte dedicada a los estudios médicos dermatológicos concernientes a la belleza humana en todos sus conceptos y aspectos.

El término cosmiatría fue empleado por primera vez en el año 1957 por Auriel Voina, dermatólogo rumano en el Congreso Dermatológico de Estocolmo, refiriéndose a que era el manejo y cuidado de la piel con patologías, pero a diferencia de la estética convencional, sería tratada con productos cosméticos con formulaciones y tecnología farmacéutica.

En cambio, la cosmetología se ocupa de los cuidados estéticos de la piel sana.

La cosmiatría trata los cuidados de la piel san o con patologías, a través de productos cosméticos específicos denominados cosmecéuticos, basados en elaboración e interés netamente médicos.

Es por ello que los cosmiatras trabajan de manera multidisciplinaria y auxiliar con los médicos atendiendo diversidad de pieles con procedimientos complejos: acné adolescente y adulto en fase moderada a severa, rosácea u otras problemáticas cutáneas que los dermatólogos controlan sólo con medicamentos y son derivados para ser atendidos de manera estético-sanitaria.

Una mejor calidad de vida

La mayoría de los tratamientos oncológicos producen alteraciones dermatológicas. Por ello, el cuidado dermocosme?tico de la piel durante el tratamiento es muy importante. Durante este periodo, la limpieza y la hidratación son básicas. La piel suele ser más sensible y vulnerable a las infecciones y de ahí? la importancia de incorporar rutinas de higiene e hidratación tanto corporales como faciales.

Cuando una persona pasa por un tratamiento oncológico, uno de los primeros órganos en reflejarlo es la piel del rostro. Un proceso de estas características no solo implica la pérdida del cabello y del vello facial (cejas y pestañas), sino que también hace que la piel se vea muy apagada y las ojeras marcadas. Además, la medicación produce una serie de alteraciones dermatológicas. Entre las más frecuentes están el picor y la sequedad, las manchas marrones faciales y/o corporales, dermatitis, incremento de la flacidez o hipersensibilidad de la piel al sol.

Estos efectos secundarios no solo ponen de manifiesto la enfermedad, sino que también llegan a tener un impacto sobre la calidad de vida del paciente, ya que la piel está tirante, puede aparecer picor, malestar o incluso dolor. Por ello, es vital darle a la piel los cuidados necesarios en este período, para que no solo sea más fácil minimizar los signos que deja la enfermedad en el cutis, sino que favorezca la recuperación de la autoestima y la propia imagen personal.

Son muchas las mujeres con cierta notoriedad que han superado esta enfermedad, y cuya vitalidad y fuerza pueden servir de ejemplo a todas aquellas heroínas anónimas que ahora se encuentran luchando esta dura batalla.

Podés contactar a Andrea Montero a su teléfono (0343) 154732235.

También te puede interesar

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no se publicará. Los campos obligatorios están marcados con *