El lavado del pelo: 10 recomendaciones

El lavado del pelo: 10 recomendaciones

Tips para aprovechar este paso básico en la belleza.

Cuando el pelo pierde brillo, se ve demasiado aplastado o sin movimiento; pensamos enseguida en implementar algún cuidado o tratamiento extra o en sumar más productos de belleza. Sin embargo,  un lavado adecuado puede hacer la diferencia.

Todos los días: la higiene diaria del cabello es fundamental. Sucede que el cuero cabelludo es una extensión de la piel de la cara y, al igual que el cutis, hace falta mantenerlo libre de impurezas y rastros de grasitud. Además, la falta de higiene permite los depósitos excesivos de sebo, suciedad y restos de células muertas en el cuero cabelludo.

Productos diferenciados: el shampoo debe ser adecuados a las necesidades de ese momento del cuero cabelludo (seco, sensible, graso, con caspa, entre otras características); y el acondicionador, según el estado del cabello (seco, teñido o normal).

¿Acostumbramiento?: Si bien es cierto que después de usar por mucho tiempo el mismo producto puede ser que el pelo no quede igual, esto no se debe al acostumbramiento. La razón estará en que el cuero cabelludo cambió sus condiciones y por lo tanto, requiere de otros principios activos.

En dos pasos: siempre es bueno hacer dos aplicaciones de champú. La primera limpiará y la segundo tratará.

Dosis mínimas: cuando hablamos de líneas profesionales, debemos utilizar la cantidad de producto equivalente a una almendra.

Temperatura cuidada: si el cabello se ve muy frágil o el cuero cabelludo presenta sensibilidad o está reseco, es adecuado evitar el lavado con agua muy caliente.

Paso intermedio: antes de colocar el acondicionador, secar el cabello con una toalla, muy cuidadosamente y sin refregar. Las fibras capilares son permeables al agua y si no se quita el excedente, el acondicionador no se absorberá de forma correcta.

Etapa de enjuague: para mejorar la calidad del pelo, muchas personas dejan un poquito de acondicionador. La realidad es que esto dará un aspecto más pesado y favorecerá la grasitud. Los productos que llevan enjuague, como los acondicionadores o baños de crema, deben enjuagarse en su totalidad.

Sin refregar: al secarlo con la toalla, hay que tener cuidado de no generar fricción, para evitar dañar las cutículas que generan el brillo y la suavidad de las fibras.

El punto final: el uso de lociones específicas o ampollas de tratamiento con complejos vitamínicos u oligoelementos forma parte del ritual capilar. El plus: aplicarlos con suaves masajes en el cuero cabelludo.

(*)Estilista.

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