El vestido, cómo llevarlo

El vestido, cómo llevarlo

Hoy les traigo algunas reflexiones sobre el vestido y cómo comunicarnos a través de él, cómo y que comunicar en realidad. Según varias definiciones que he encontrado navegando en Internet creo que esta es la más cercana a mi modo de entender, el vestido: Del latín vestitus, un vestido es una prenda (o conjunto de

Hoy les traigo algunas reflexiones sobre el vestido y cómo comunicarnos a través de él, cómo y que comunicar en realidad.

Según varias definiciones que he encontrado navegando en Internet creo que esta es la más cercana a mi modo de entender, el vestido: Del latín vestitus, un vestido es una prenda (o conjunto de prendas) que se utiliza para cubrir el cuerpo. El concepto puede ser utilizado como sinónimo de vestimenta, ropa, indumentaria o atuendo, aunque generalmente se usa para nombrar al traje enterizo que llevan las mujeres.

Hay un libro “El vestido habla”, de Nicola Squicciarino, que se los recomiendo para leer, este autor nos muestra cómo la comunicación no verbal le da al vestido un gran protagonismo. El vestido cumple con dos funciones básicas: protege de las condiciones climáticas (el frío, el calor, la lluvia) y cubre las partes íntimas del cuerpo que, por pudor, no se exhiben en público. Los vestidos, de todas formas, tienen un significado más profundo en la sociedad actual ya que la moda y las tendencias reflejan un rol social. La vestimenta puede ser utilizada como medio de expresión y comunica, ya sea de forma consciente o inconsciente, algo de la personalidad de quien la usa.

Los primeros vestidos eran confeccionados con pieles y cueros de animales o con hojas y grandes plantas amarradas al cuerpo. Con el tiempo, comenzaron a utilizarse distintos tipos de fibras y tejidos naturales (como el algodón o la seda) y sintéticos (como el poliéster). Actualmente existen prendas denominadas inteligentes, capaces de cambiar su color o de generar energía. Mas allá de las consideraciones históricas y sociológicas que le podamos dar a esta prenda tan femenina y tan representativa, hay algunos puntos a tener en cuenta para elegir el adecuado según lo que queremos expresar cada una de nosotras.

Según diversos estudios, el negro es el color número uno en ser asociado con características personales como la sensualidad, la confianza y la personalidad. Eterno y atemporal, el vestido negro lleva décadas siendo uno de los fondos de armario esenciales para cualquier mujer, por lo que se considera una de las prendas más elegantes de todo el universo femenino. Pero no dejamos de lado también al color y el rojo se lleva todos los aplausos para elegir un vestido para conquistar.

Y si hablamos de vestido, conociendo qué tipo de largo, qué escote o textura favorece a nuestra figura, no olvidemos qué dejar descubierto, para llevar todas las miradas hacia ese lugar. Los hombres adoran los hombros, los brazos, la espalda y el cuello de las mujeres. Cuatro de las partes del cuerpo más sensuales que hay que lucir sí o sí. Conocernos a nosotras mismas y darnos permiso de ser quienes queremos ser, será el mejor consejo que hoy les puedo dar.

El vestirse puede ser el juego más enriquecedor y motivo de distensión en estos tiempos en que correr para cumplir con todas las obligaciones del día a día, se ha convertido en algo habitual. En Benita encontrás un lugar para vos, asesoramiento y buena onda. Visitanos.

Ph: GW Fotografía.

(*) Mariela Stekar, Diseñadora de Indumentaria y Textil, para Benita Creaciones.

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