Kalanchoe: características y cuidados

Kalanchoe: características y cuidados

Su facilidad de cultivo le ha dado una popularidad innegable, sin contar la capacidad que tiene de ofrecer flores hermosas y radiantes durante todo el año.

El kalanchoe es,  una planta idónea para la decoración de espacios interiores y exteriores. Con colores exóticos como el rojo, fucsia, naranja y amarillo, y unas hojas carnosas que le ayudan a dosificar el agua, se ha convertido en una de las favoritas. Cualquier lugar iluminado es apto para ella, pero en los jardines rocosos luce más esplendoroso. La mayoría de los kalanchoes son arbustos perennes. No suelen exceder el metro y medio de altura, a excepción del k alanchoe beharensis que puede alcanzar los 6 metros.

De manera natural florece entre enero y abril, y  reflorece en otoño. Las flores son grandes que se producen mediante el crecimiento de células en el área interior de los pétalos, que las “obligan” a salir. Las hojas son verdes con manchas castañas o violetas. Son redondeadas, alternas y tienen una cubierta cérea. Los tallos se desarrollan firmes y erectos con un metro de grosor.

El kalanchoe debe recibir por lo menos 12 horas de luz al día, cuidando siempre de no exponerlo a los rayos directos del sol. Las áreas secas son las más beneficiosas para él.  El riego del kalanchoe debe ser abundante en verano y escaso en invierno. Se debe prestar atención a la sequedad de la tierra, ya que ese es el principal indicio de que requiere o no un poco más de frescura. Colocar agua directamente en las hojas no es recomendable. Lo ideal es crear un ambiente húmedo de forma indirecta, situando la maceta sobre un plato mojado.

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(*) www.viverodonfelipe.com

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