Los errores que se cometen con los lentes de contacto

Los errores que se cometen con los lentes de contacto

Para combatir la pérdida de visión, cada vez son más quienes optan por las lentes de contacto, el problema está en que no todos siguen al pie de la letra las recomendaciones de uso. Las consecuencias luego no sólo son un poco de irritación, sino desde ojos secos hasta posiblemente una queratitis infecciosa.

Algunos de los errores que se comenten

No cambiar la solución de las lentes: la solución pierde sus propiedades desinfectantes y esto puede llegar a ser peligroso para el ojo. El líquido acumulado es propicio para el desarrollo de ciertos microorganismos que ensucien las lentes sucias y aumente el riesgo de tener infección ocular con su uso.

No frotar las lentas con el dedo índice y la solución líquida antes de guardarlas: los especialistas recomiendan frotar la superficie de la lente entre los dedos para eliminar posibles depósitos, sobre todo los grasos. Estudios indican que la falta de higiene puede generar queratitis por Acanthamoebas y provocar necrosis corneal severa.

Guardar las lentes en agua con sal: es un error clásico cuando los usuarios de lentes se quedan sin solución. El problema está en que el agua de la canilla puede aumentar el riesgo de infecciones. Es que aunque el agua con sal permite conservar las lentes, no las desinfecta. Cuanto más sal se ponga en el agua, más daño podemos hacer a los ojos y el agua de la red puede llegar a causar inflamación de la córnea.

No quitarse las lentes para dormir: es un error muy grave porque provoca un factor de riesgo para el desarrollo de queratitis o inflamación corneal. En general, los oftalmólogos no son partidarios del uso durante el sueño (siesta o noche), ni siquiera de las que están aceptadas para esto.

No usar gotas tipo “lágrimas” para evitar la sequedad: las lágrimas artificiales son colirios cuya composición trata de imitar la lágrima natural y ayudan a evitar la sequedad ocular que pueden generar las lentes.

Colocarse las lentes al despertarse: lo ideal es dejar que pase un tiempo, ducharse, vestirse, desayunar y, después, ponerse las lentes. Es que durante el sueño nocturno se produce un pequeño edema de la córnea que es algo fisiológico y hasta los primeros parpadeos no alcanza las condiciones basales normales.

No hacer descansos de las lentes durante el día: el tiempo recomendado para portar las lentes es de un máximo de 12 horas. Un tiempo excesivo podría provocar sequedad o queratitis.

Recordá, unos ojos sanos son sinónimo de una buena visión. Hablá con tu oculista y contactólogo si se plantea utilizar lentes de contacto o cualquier otra decisión que afecte a su visión.

(*) Facebook: Schellhas Parana.

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