Moda sin género: vivir y vestir sin etiquetas

Moda sin género: vivir y vestir sin etiquetas

Atrás van quedando los tiempos de nenas con color rosa y nenes con color azul. Llega una tendencia que borra las etiquetas y cambia el sentido de libertad en el mundo de la moda.

Durante los últimos años, la transformación del concepto de género y la búsqueda de mayor libertad potenciada por los millennials ha generado que se desdibuje la línea que solía dividir lo masculino de lo femenino. La moda sin género viene a instalarse para quitarle rigidez a los patrones de vestimenta establecidos y abrir un espacio donde todos pueden sentirse cómodos sin necesidad de encasillarse.

Cuál es la ropa sin género

La ropa sin género, unisex o neutra habla de un universo de prendas que, sin distinción de talles, colores, formas ni tamaños, puede adecuarse al guardarropas de cualquiera. La adopción de la propuesta es cada vez mayor entre los jóvenes y reconocidos diseñadores y grandes marcas han lanzado líneas de indumentaria sin género que ya son tendencia en las pasarelas de todo el mundo. La idea de este movimiento no es vestir al varón de mujer ni tampoco masculinizar la ropa femenina. Por el contrario, el objetivo es adecuar la oferta en materia de indumentaria a los cambios sociales y la diversidad sexual.

Sacos, pantalones cortos, bermudas amplias, camisas, zapatillas unisex, chaquetas, botas y vestidos. Los colores en el creciente mundo de la ropa sin género son más neutros, con fuerte preponderancia de tonos grises y negro.

Accesorios sin género

Los accesorios también se meten de lleno en el universo de la moda sin género. Desde pañuelos para el cuello, bufandas, mochilas y bandoleras hasta cadenas, anillos y gorras. Sentite libre de probar y experimentar nuevas formas de sentirte bien frente al espejo.

Vestir genderless

Vestir sin género no significa igualar hombres y mujeres o crear ropa neutra para “encajar” en ambos sexos. Va más allá: vestir de esta forma es encontrarse con un estilo propio, diferente y original. Tiene que ver con la construcción de una identidad diferente, más libre y despojada de mandatos que achican el abanico de opciones a reglas que, para muchos, prescribieron.

Para las mujeres, los modelos son más bien oversized o extra large. En una combinación de moda urbana y casual, se imponen las camisolas y remeras grandes, los pantalones tipo sastre, sacos largos, poleras y bermudas. Los hombres, además de estos atuendos anchos y de colores neutros, se animan a vestir prendas y tonalidades que años atrás hubieran dejado de lado. Para ellos se vienen los sacos, buzos, polleras y vestidos que pasean por las gamas pasteles y los estampados más audaces.

“La libertad siempre es elegante”

Hablando de moda unisex, imposible no recordar las palabras de Coco Chanel.  La famosa diseñadora, con su audaz manera de vestir para la época, logró mostrar al mundo que la mujer podía ser libre, independiente y poderosa. De su mano, la innovación en el mundo de la moda llegó con la aparición de una prenda que hasta entonces era propiedad exclusiva del hombre: el pantalón. Al mismo tiempo, quedaban desterrados los apretujados corsé y el color negro se alejaba del luto para convertirse en símbolo de elegancia y buen gusto.

¿Moda o transformación?

Los jeans rotos, los pañuelos y las plataformas son prendas que, ya instaladas y admitidas socialmente, aparecen, se van y se renuevan con la moda pasajera del momento. Pero, más allá de las propuestas de cada temporada, hay cambios que llegaron para quedarse y que constituyen una transformación y un quiebre en los  parámetros socialmente aceptados.

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