Pastilla para la felicidad

Pastilla para la felicidad

En las consultas que atiendo día a día me ha pasado de escuchar a las personas decir “ojalá hubiera una pastillita para eso”. Tal vez la consulta psicológica está asociada a la consulta médica en la que sí existe muchas veces la posibilidad de una pastillita para curarnos de eso que nos está pasando, al

En las consultas que atiendo día a día me ha pasado de escuchar a las personas decir “ojalá hubiera una pastillita para eso”. Tal vez la consulta psicológica está asociada a la consulta médica en la que sí existe muchas veces la posibilidad de una pastillita para curarnos de eso que nos está pasando, al menos por el momento.

Pero, en la terapia esa posibilidad no existe. Cuando se consulta a un terapeuta este no nos presenta ninguna solución rápida, fácil y que podamos comprar en un “happy shop” de turno. Tampoco nos palmea la espalda y nos alienta con un “ya va a pasar”. Es más, la mayoría de las veces el terapeuta pregunta más sobre esa situación problemática de la que ya ni queremos hablar, y pide detalles, nos pregunta qué sentimos justo cuando queremos dejar todo atrás y solo mirar para adelante.

Nuestro terapeuta necesita conocernos, adentrarse en nuestra manera de sentir, de pensar, de resolver, de vincularnos con los demás, necesita saber qué queremos y que no queremos, nuestros miedos y seguridades, nuestras inquietudes para poder entender lo que nos pasa y acompañarnos en el proceso de solucionarlo.

No, no hay una pastillita, pero la buena noticia es que este camino cuando está bien hecho da frutos que perduraran toda nuestra vida. Daremos saltos cuánticos, aprendizajes que luego podremos compartir con otros, volveremos nuestros sueños sagrados y dignos de conseguir, iremos tras aquello que queremos con confianza y esperanza, evolucionaremos en aquello que ni siquiera imaginamos y, por supuesto, seremos más felices.

Todo ello no será gracias a una pastillita comprada en el “Happy shop” que no existe y que solo haría que nos olvidáramos de la libertad y el poder que tenemos como seres humanos.

Un terapeuta no tiene una varita mágica para que tu vida cambie sin que hayas hecho una sanación. Pero, nadie la tiene, es solo una ilusión de la mente. La verdad es que los cambios requieren voluntad, buena cuota de energía, constancia, disciplina, riesgo. Un terapeuta es quien te recordará tu grandeza para lograr lo que querés, te mostrará los obstáculos que se te interponen, te ayudará a superarlos y te dará la mano mientras lo necesites.

(*) Lic. en Psicología.

2 comentarios

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2 Comentarios

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    Roxana Brodsky
    3 mayo, 2018, 3:00 pm

    Sabia reflexión y buen consejo, uno a veces deja guardado lo que no puede resolver en determinadas circunstancias pero siempre cargar con la mochila termina desencadenando situaciones internas. Debo hacer terapia, lo tengo como tarea!!!

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    Alejandra
    6 mayo, 2018, 11:13 pm

    Siempre es bueno ir a un terapeuta para que te ayude a salir de ese problema o algo que no te deja en paz en tu mente.

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