Patología mamaria: Cáncer de mama

Patología mamaria: Cáncer de mama

El cáncer de mama es el tipo de tumor más frecuente entre las mujeres, tanto en países desarrollados como en los no desarrollados. No obstante, la mayoría de los bultos que aparecen en el pecho suelen ser de patología benigna. El estadio del cáncer es uno de los factores más importantes a la hora de

El cáncer de mama es el tipo de tumor más frecuente entre las mujeres, tanto en países desarrollados como en los no desarrollados. No obstante, la mayoría de los bultos que aparecen en el pecho suelen ser de patología benigna.

El estadio del cáncer es uno de los factores más importantes a la hora de predecir el pronóstico y supervivencia de la enfermedad. Para ello, se realizan las pruebas diagnósticas necesarias con el fin de obtener información sobre tamaño, localización e infiltración de estructuras vecinas, ganglios linfáticos y órganos distantes.

Disponemos de tecnología para el diagnóstico y la detección precoz. Esto nos permite descubrir en estadios iniciales, con mucho mejor pronóstico.

El objetivo de las pruebas diagnósticas es la detección precoz del tumor y, de esta forma, garantizar una alta tasa de curación. Además, determinarán si hay o no otras zonas afectadas. Los más usados son la mamografía y ecografía mamaria.

El pronóstico del cáncer de mama depende de la extensión en el momento del diagnóstico, por lo que el interés por lograr un diagnóstico precoz es máximo.

La mayoría de las pacientes que lo presentan no tienen factores de riesgo que puedan hacer sospechar que llegarán a padecerlo, es por eso que tiene suma importancia tener en cuenta esta serie de recomendaciones:

Autoexploración mamaria: Resulta aconsejable que la mujer se examine porque ello ayuda a detectar los cambios que se producen en sus mamas y, en su caso, acudir a su especialista.

La autoexploración mamaria deberían realizarla todas las mujeres una vez al mes. En el caso de las mujeres en edad fértil la deberán realizar preferentemente una semana después de que ha finalizado la menstruación.

En las mujeres postmenopáusicas la deberán realizar también una vez al mes, en alguna fecha fácil de recordar para que no se olvide.

Controles a partir de los 40 años: Los especialistas aconsejan comenzar con los chequeos mediante mamografías cuando la mujer cumple 40 años.

En el caso de que existan factores de riesgo, deben iniciarse antes, y será el especialista el indicado para seleccionar la exploración más adecuada y la periodicidad.

Durante las últimas décadas, su frecuencia ha aumentado, pero también se asiste a un incremento significativo en el índice de curaciones, que se debe fundamentalmente a la mejora de los medios, tanto en formación de especialistas como en aparición de nuevas técnicas y perfeccionamiento de las existentes. Al tiempo, ha crecido la sensibilización de las mujeres para realizarse controles médicos.

Los controles periódicos permiten la detección precoz, uno de los principales mecanismos de control de posibles alteraciones mamarias. Como consecuencia de las campañas de prevención y de los controles periódicos en mujeres que no presentan ningún tipo de síntoma, los tumores que se descubren son cada vez más pequeños.

La mayoría de las alteraciones que una mujer puede encontrar a lo largo de su vida son de carácter benigno, frecuentemente de origen hormonal y relacionados con el ciclo menstrual, aunque otras muchas se traducen en la fase inicial de un tumor de mama. Entre los tumores pueden aparecer unos benignos, frente a otros malignos, capaces de extenderse a otros órganos.

Atención a la menopausia: A partir de los 50 años, es el momento de prepararse para entrar en esta nueva etapa de la vida. El cuerpo de la mujer experimenta diversos cambios, circunstancia que hace precisa una correcta valoración ginecológica, psicológica, nutritiva, entre otras.

El abordaje multidisciplinario del estado general de salud resulta clave en esta fase de la vida, en la que es importante la detección precoz de enfermedades ginecológicas, ya que con el paso de los años existen más factores de riesgo de padecer cáncer.

Riesgo genético: Cerca de un 8% de los casos de cáncer de mama son hereditarios.

Las mujeres portadoras de mutación tienen hasta 10 veces más de probabilidades de padecer esta patología que las mujeres de la población general.

No todas las enfermedades de la mama tienen carácter maligno. También se diagnostican y tratan otras enfermedades que pueden aparecer en la glándula mamaria.

  • Enfermedades inflamatorias o infecciosas de la mama: mastitis aguda, abscesos, necrosis grasa, y más.
  • Lesiones y tumores benignos de la mama como la mastopatía fibroquística, el fibroadenoma mamario y los quistes.
  • Lesiones de riesgo, que si bien no son malignas pueden llegar a transformarse en un cáncer con el tiempo. Estas lesiones como el papiloma intraductal, las hiperplasias con atipia, la cicatriz radial, la lesión esclerosante compleja o el carcinoma lobullillar in situ requieren de una vigilancia más estrecha o de una extirpación preventiva.

Por consultas, te espero en Centro Médico Victoria, calle Victoria 255, Paraná. Teléfono (0343) 4217130.

(*) Facebook: Dra Ivana Martínez – Ginecología.

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