Pico Rubio: quisiera sembrar en los niños la pasión por la guitarra

Pico Rubio: quisiera sembrar en los niños la pasión por la guitarra

Su nombre completo es Hernando Julián Rubio, le dicen Pico desde chico y hasta tuvo que usar ese seudónimo en Facebook porque con su nombre de pila no lo reconocen. Tiene 35 años y nació en la capital entrerriana. Se trata de un músico apasionado que creció en una familia de guitarristas y descubrió su

Su nombre completo es Hernando Julián Rubio, le dicen Pico desde chico y hasta tuvo que usar ese seudónimo en Facebook porque con su nombre de pila no lo reconocen. Tiene 35 años y nació en la capital entrerriana. Se trata de un músico apasionado que creció en una familia de guitarristas y descubrió su amor por la guitarra a muy temprana edad.

Pico toca la guitarra desde chico, su tío es guitarrero y siempre tocaban en las reuniones familiares. Cuando tenía 11 o 12 años le empezó a interesar ese mundo pero recién tomó vuelo como a los 13 o 14. En una nota exclusiva con Mujeres Divinas recorre sus inicios, las presentaciones y los proyectos futuros.

¿Estudiaste guitarra?

Siempre me gustó la guitarra, pero no tuve una educación formal, aprendí por mi cuenta, tocando con otras personas y con profesores particulares. Lo que más me ayudó fue juntarme con otros que sabían más y que yo admiraba, eso me motivó a seguir aprendiendo. Uno por ahí cuando empieza imita algunas cosas y después les da su toque. Me sentí inspirado por Sito Lacombe, Mauricio Laferrara, los integrantes de la Banda Roja, María Silva, el Negro Aguirre, mucha gente que yo admiraba y que después tuve la oportunidad de tocar con cada uno de ellos. A nivel más amplio Juanjo Domínguez, Hugo Rivas, Roberto Grella, Mateo Villalba, un montón de artistas que me llamaban la atención y me gustaba lo que escuchaba.

¿A qué edad tuviste tu primera guitarra?

Mi primera guitarra fue esta – dice señalando la que estaba a su lado – me la regaló mi abuelo cuando tenía 17 años. Después me compré otra, pero esta es la que uso siempre. Pero hubo algo que me marcó, en la casa de mi abuela había una guitarra que tenía dos cuerdas, toda desarmada. Mi tío la armó y la dejó ahí en el rincón, yo siempre iba y tocaba esto – dice, haciendo una suave melodía con esas dos cuerdas – hasta que un día decidí llevármela porque yo tenía unas cuerdas viejas, las puse como pude y lo llamé a mi tío para que la afinara. Yo tacaba en esa guitarra que estaba re jodida, con eso empecé, estaba toda rota y mi tío la pegó. Que importante es eso, las cosas que uno hace, que si yo no hubiera armado esa guitarra no sé cómo hubiera sido el resto.

¿Siempre tocaste folklore?

Folklore y tango. Mis tíos siempre hacían música de la generación de Cafrune, Figueroa Reyes, Horacio Guaraní. Después con el tiempo fue cambiando un poco, pero yo empecé con eso. Luego me involucré en el tango y en la danza folklórica, lo cual me permitió conocer más el género del folklore argentino y eso me enriqueció mucho para la guitarra. Eso sí, estudié, era una Tecnicatura de Danzas en la Escuela de Música, que ahora está por desaparecer.

También todos los años voy al Festival Nacional del Malambo que es todo de danzas y tiene como eje central el malambo en sí, y es algo que también me gusta mucho. Ya de grande también aprendí malambo, empecé a enseñar y tuve algunos alumnos que ganaron premios. A raíz de eso tengo una comunidad online que se llama “Pasión por el Malambo” y es bastante grande, seguida por muchos, así que eso ha dado sus frutos también.

¿Cuánto hace que enseñás guitarra?

Siempre cuando yo tacaba la guitarra me pedían que enseñara, yo les decía que no estudié para enseñar. Pero después entendí que uno tiene cierto nivel de conocimiento, mucho o poco, lo que sea, pero siempre habrá alguien que tenga menos y que le podés enseñar. De hecho tengo alumnos que han llegado a un nivel y luego se van a estudiar con otros profesores u otros géneros, por lo cual siempre tuve alumnos particulares. Y el año pasado arranque con la modalidad grupal en niños y este año quise enmarcarlo un poquito más en formato academia, como para no decir solamente doy clases de guitarra. La academia llama más la atención, le da más formalidad y los alumnos se sientan contenidos en algo. Y la idea es que vayan creciendo porque a mí me encanta cuando los chicos aprenden a tocar.

¿Es más fácil enseñarle a un chico que a un adulto?

Sí, de hecho la edad que puse en la academia es a partir de los 7 años, pero la edad más linda para enseñar a los niños es de 9 a 12, porque ya tienen el cuerpo más desarrollado, la parte motriz les ayuda para que puedan hacer cosas y aprender. Es una edad que naturalmente absorben más fácil, no tienen formación de otros lados. Entonces esa es la edad justa, no saben nada y lo aprenden así. Yo soy muy obsesivo con la postura correcta de las manos, con las técnicas y cuando lo aprenden así ya no lo olvidan más. En cambio el adulto muchas veces ya viene con sus experiencias y es más complejo.

¿Se puede vivir de la música en Paraná?

Es una pregunta muy compleja. Depende de cómo uno lo encare, yo conozco muchos músicos amigos y el 80 por ciento vive de la docencia. Está muy ligado, porque no es que son arquitectos o arman muebles, pero la mayoría de mis compañeros músicos viven de la docencia. Es muy difícil vivir de tocar porque lamentablemente la mano está muy difícil, pero además porque la gente, en mi caso particular lo que hago no es de consumo masivo, es más para públicos específicos, entonces hay menos demanda. Yo hago música para escuchar, a uno le dicen folklore y piensa en los grandes como El Chaqueño, Soledad, pero no es solamente eso. A veces si uno quiere vivir de tocar tiene que olvidarse de lo que quiere hacer realmente tocando, por eso se pueden ver grupos de folklore que tienen bajo, batería, hacen ritmos alegres para llamar la atención. De hecho yo tengo un grupo de guitarra que se llama “Cuatro y Pico Cuerdas Argentinas” y son cuatro guitarras y un contrabajo. Una modalidad que está hace muchos años, en Cuyo se usa mucho esa formación, pero acá es poco común ver, es más para un teatro, una sala, que para un festival. Uno trata de seguir en la misma línea.

¿Y qué hacés aparte de ser músico?

Al igual que el resto, hace 9 años que doy clases en escuelas como docente de música. Pero este año decidí tomar licencia porque me quiero dedicar más a la Academia, a mi proyecto en línea, me encanta el tema de las páginas web y así como tengo esa comunidad “pasión por el malambo” también hice otra que se llama “pasión por la guitarra”, además  me gustaría enseñar mediante cursos online, hay mucha gente que está haciendo eso y se usa.

¿Dónde hacés tus presentaciones?

Acá a nivel local he tocado en el teatro, en la Vieja Usina, también cuando se organizan audiciones o conciertos más cerrados me invitan.

¿En qué tipo de eventos sería tu participación?

Por ejemplo, hace unos dos años se hizo un ciclo que se llamaba “Paraná te escucha” que era música del litoral y estuve participando, que se hacía en la Asociación Tradicionalista Entrerriana de la Bajada, estuvimos en Guitarras del Mundo con el grupo de guitarras, un festival muy importante que organiza Juan Falú. He hecho un dúo con bandoneón y guitarra con un amigo, Sedil Toledo, con quien también hemos tocado en el Festival del Chamamé en Federal. Y yo con la guitarra hace como dos años tuve una seguidilla linda, porque me enfoqué y me presenté en todos los concursos tocando solo para tener un respaldo, ya que no tengo una formación como te decía al comienzo, y en todos me fue bien. Me fui presentando en música del litoral, en guitarra sola que por ahí no se ve mucho. Fui al festival del Malambo en Laborde (Córdoba) que tenía doble solista instrumental en 2015, al Encuentro Entrerriano de Folklore en Villaguay, en ambos salí primero. Después en el Festival del Chamamé en Corrientes, en Cosquín, donde también salí primero en solista instrumental. Y la idea de todo eso era tener el respaldo para abrir la Academia y enseñar.

¿Cómo entrenás tu oído para la guitarra?

A mí me gustan mucho las orquestas de tango o las orquestas en sí, las escucho y me imagino la parte de los graves, de la melodía, en la guitarra, la tengo instalada acá dice, mientras mueve los dedos. Cualquier cosa que escucho yo me lo imagino cómo puede ser en la guitarra. Inclusive cuando he querido hacer arreglos primero lo pienso y después trato de trasladarlo a la guitarra, y a veces me cuesta. Eso en cuanto a la parte estructural de la guitarra, en cuanto a la exposición de notas, acordes, y después el oído es escuchando, relacionando, por ahí uno ya conoce las tonalidades de cualquier género musical, latino, rock, cumbia, y yo trato de escuchar las melodías que hacen, la armonía y como lo haría en la guitarra. Esa es una manera de estimular y afinar el oído.

¿Qué te gustaría que te suceda con la guitarra?

El tema de Cosquín fue loquísimo, si bien yo me imaginaba mentalmente ahí, eso fue una explosión, pero después hasta la gente espera las repercusiones, pero yo lo único que quería ahí era ganar, quería tener ese respaldo, aparte era una meta personal. No era que lo quería para tocar en todos los festivales. Ahora lo que quisiera es sembrar, seguir tocando donde lo hago, pero principalmente pasar los conocimientos a los chicos, a las generaciones que vienen y que ellos puedan encontrarle lo que yo le encontré a la guitarra, esa satisfacción, esa energía que te transmite, despertar esa chispa, la pasión por la guitarra.

¿Cuánto tiempo invertís en seguir aprendiendo?

Cuando uno está aprendiendo y lo hace como un juego está todo el día, todo el tiempo. Los sábados recuerdo que íbamos a lo de mi abuela y tocábamos, a la tarde en la peluquería de mi tío también tocábamos, a la noche nos íbamos a las peñas, era todo el tiempo, era parte de nosotros. Y así sucedió posteriormente, tocaba, escuchaba, sacaba, cuando no tenía la guitarra pensaba el arreglo, la melodía, lo que quería sacar. Entonces más allá de la práctica es como que uno tiene que estar enfocado mentalmente. Pero últimamente no estoy todo el tiempo con la guitarra tocando.

Para contactarse con la Academia:

 

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