Reflexología, técnica milenaria para aliviar

Reflexología, técnica milenaria para aliviar

La reflexología es una práctica antigua, con más de 4.000 años de historia. Se ha utilizado para facilitar la curación natural, aliviar el dolor, reducir el estrés y la tensión, o simplemente para relajarse placenteramente. Es una técnica de punto de presión terapéutico antiguo basado en el entendimiento de que ciertas partes del cuerpo, conocidos

La reflexología es una práctica antigua, con más de 4.000 años de historia. Se ha utilizado para facilitar la curación natural, aliviar el dolor, reducir el estrés y la tensión, o simplemente para relajarse placenteramente.

Es una técnica de punto de presión terapéutico antiguo basado en el entendimiento de que ciertas partes del cuerpo, conocidos como microsistemas, tienen en el pie y en las manos un punto reflejo que los representa. Se trata de la aplicación de presión alterna con las manos a puntos específicos en los pies, manos, orejas, o la cara que puede afectar a varios órganos y partes del cuerpo.

La reflexología no tiene contraindicaciones, siempre que sea trabajada a consciencia y con responsabilidad profesional. Es excelente como medicina preventiva pues, a través de lo que los pies cuentan, se pueden detectar problemáticas latentes que son posibles tratar antes de que se manifiesten.

Existen varios tipos: facial, en manos, orejas y más; pero es la podal, donde tenemos más de 7 mil terminaciones nerviosas, la que produce un efecto terapéutico más beneficioso. Esta técnica equilibra el sistema nervioso mediante la estimulación de estos microsistemas, como las terminaciones nerviosas de los pies. Estas terminaciones nerviosas se conectan a través de los nervios espinales, y luego a sus correspondientes órganos en todo el cuerpo. La reflexología también trabaja con el sistema circulatorio, descongestionando y depositando en los pies, que a su vez ayuda a desintoxicar el cuerpo.

Aportes y beneficios

Es una terapia preventiva que equilibra a la totalidad del sistema, es decir que a través de la estimulación de las distintas zonas reflejas en el pie, se acompaña el proceso de autorregulación u homeostasis, que significa proveerse de un estado de equilibrio dinámico. Para que el cuerpo tenga salud, cada una de sus partes debe trabajar solidariamente con las otras.

Reduce el estrés e induce a la relajación profunda, ayudando al cuerpo a hallar su equilibrio y a contribuir a que el flujo de energía circule nuevamente a través de todo el ser.

(*) Directora en Alma y Cuerpo Escuela de Reflexología Holística.

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