Toxina botulínica: belleza y algo más

Toxina botulínica: belleza y algo más

Desde hace años el BOTOX® forma parte del lenguaje cotidiano, especialmente en lo referido a la belleza. Aunque vino a aportar sus virtudes a la estética NO INVASIVA su utilidad sobrepasa esta indicación.

Si bien hoy hay varias firmas en el mundo que producen toxina botulínica, fue desarrollada por un laboratorio dedicado particularmente a la oftalmología y originalmente fue concebido para tratar  disfunciones de los músculos oculares  como el estrabismo. Luego, sus beneficios se expandieron a otras áreas como la neurología y estética.

Aplicación en estética facial

La toxina Botulínica (BOTOX®)  actúa relajando los músculos en los que es infiltrada. Por ello es utilizado en frente, entrecejo,” patas de gallo” logrando una especie de “planchado” al evitar el plegamiento permanente. No es una sustancia de “relleno” y no causa aumento de volumen en ninguna parte que se aplique.

Con la infiltración selectiva de los músculos “depresores” del tercio superior del rostro, se logra una preponderancia de los elevadores causando un efecto de pseudo-lifting no invasivo, muy natural y por sobre todo, reversible.

Se pueden aplicar también en otras áreas del rostro pero en muy baja dosis y con un profundo conocimiento de la anatomía para evitar desagradables sorpresas.

Entre las virtudes del BOTOX® se destacan la aplicación simple, casi indolora y el efecto progresivo, que llega a su máxima expresión en 10-15 días. Su reversibilidad pasados los 4-6 meses, si bien conduce a la reinyección periódica para mantener el efecto, es también uno de los grandes beneficios para quienes no se atreven a grandes cambios o duden del resultado buscado, situación que sería permanente con una cirugía.

Como en todos los ámbitos, el éxito del BOTOX® va de la mano de la técnica de aplicación utilizada, la cuidadosa evaluación del caso y los puntos elegidos de inyección así como su dosificación. Los resultados pueden ser retocados dentro de los primeros días pero la reinyección habitual -antes de los 90 días-conduce  al desarrollo de resistencia a la toxina que puede concluir en la pérdida de efecto ante una nueva aplicación.

Más allá de la estética:

Si bien la difusión amplia de la toxina botulínica fue de la mano de sus efectos sobre la belleza hay varias aplicaciones con finalidad terapéutica y funcional.

Es de gran utilidad para tratar el entropion no cicatrizal del párpado inferior, situación que produce inversión del borde libre con el consiguiente roce permanente de las pestañas sobre la córnea, causando erosiones y eventualmente úlceras muy dolorosas que ponen en riesgo la salud visual

El blefaroespasmo  (contracción exagerada de los párpados, generalmente unilateral) y el hemiespasmo facial, causante de asimetría y movimientos involuntarios espontaneaos por la contractura de algunos músculos de la mitad del rostro, obtiene un gran alivio con el tratamiento periódico y permite recuperar la naturalidad facial que es tan esperada.

El tratamiento con BOTOX® solo puede ser realizado por un médico entrenado específicamente para esta aplicación. 20 años de experiencia nos avalan en esta práctica.

Las vías de contacto para turnos o consultas son:

Dirección: Urquiza 689,  Paraná, Entre Ríos.

Teléfonos: 0343 4311086/ 4312678

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(*) Para Instituto Oftalmológico Castroviejo.

 

 

 

 

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